PORQUE A VECES EL PERIODISMO SE ROZA CON LA HISTORIA

viernes, 27 de noviembre de 2015

La historia los reinvindicará (IV de X)

“El gocho pa’l 88”
A Carlos Andrés Pérez lo vi por primera vez siendo candidato presidencial en 1973. Era ese CAP enérgico, súper dinámico, que atraía a inmensas masas de todas las clases sociales.
Fue un sábado cuando desde el balcón de mi apartamento, de Socorro a Calero (parroquia Candelaria) y con plena vista sobre la avenida Urdaneta de Caracas- la torre financiera Latina, en construcción, tapó luego nuestra vista- lo vi pasar raudo y veloz.
No sentí por él ni frío ni calor, yo simpatizaba con la izquierda, y con sus perdedores candidatos como José Vicente Rangel y Teodoro Petkoff. Siempre perdía mis votos, pero seguía votando así. Afortunadamente, y eso da paz a mi conciencia, nunca voté por Chávez ni por los partidos que lo apoyaron, lo consideraba –y aun hoy lo creo- un simple golpista, militar autoritario y nada revolucionario, mucho menos de ideología de izquierda ni socialista.
Ese sábado se cumplía una marcha de mujeres con CAP, vi la adoración de las féminas que por miles de miles acompañaron al aspirante presidencial, convertido poco después en uno de los mandatarios más populares de Venezuela y con gran repercusión internacional.  Todo un líder, que contó con la suerte de tener el precio del barril de crudo en alza constante.
Siendo ya presidente, me tocó cubrir los últimos meses de su mandato, y pude ver en Miraflores una visita que, según supe, hacían con cierta regularidad: en el propio despacho mirafloriano y con CAP al frente del escritorio presidencial, nada más y nada menos que a Marcel Granier y Gustavo Cisneros, para esa época cuñados y amigos.
Fue más fácil para mí atar los cabos de por qué empresarios como Cisneros, pasaron de ser exitosos, a multimillonarios. Las  compras de empresas por parte de Cisneros, en cualquier parte del mundo, repercutieron en las páginas de los diarios nacionales e internacionales.
Los allegados de CAP aprovecharon sus extraordinarias influencias y relaciones para sacar provecho económico. Creo que hubo acuerdos de ciertos sectores, entre ellos un gran diario de circulación Nacional, con sus “Notables” y todo, quienes hicieron campaña contra él –y de paso, contra los partidos políticos- con el interés de generar una atmósfera de catástrofe en el país de donde poder sacar del sombrero a un “salvador”, un Presidente “aliado” y “domesticado”.
Trabajaba en El Universal cuando se produjo el “Caracazo” y sentí la presión de la “competencia” frente a mis informaciones objetivas y neutrales sobre la situación del país, infiero que para la competencia dicha situación era terrible y ameritaba un cambio de timón en Venezuela.
En mis reseñas periodísticas sobre el Caracazo, dejé ver -porque era imposible saber la verdad de esos acontecimientos para el momento- que fueron provocados, incluso escribí que la zona bancaria por excelencia, la Av. Urdaneta –desde el Banco Central hasta numerosas agencias de instituciones bancarias- no sufrió daños durante esos cruentos sucesos.
Hoy creo que los prepararon los chavistas de entonces; a ellos se sumó la delincuencia que saqueó a gusto. Los resultados son conocidos, lo que debe saberse ahora es quiénes estuvieron detrás de esos acontecimientos.
En cuanto a la acusación que se le hizo de malversación de fondos públicos durante su segundo mandato, la raíz de todo parece estar en el uso de 250 millones de bolívares de la partida secreta, destinados a brindar asesoría y custodia a la Presidenta de Nicaragua, Violeta Chamorro.
Fuimos testigos presenciales cuando durante la presidencia de Herrera Campins, su gobierno hizo lo propio para asistir a la mandataria nica, no nos consta si se usó dinero del Estado para eso, pero sí que personal de la Casa Militar de Venezuela prestó colaboración en ese sentido. Y no se hizo escándalo ni mención del caso, simplemente quedó como un caliche más.
Sin embargo, en muchos sectores se comentaba que Gustavo Cisneros era el testaferro de Pérez, versión ésta que no ha podido ser verificada, pero tampoco desmentida.
Su partido, Acción Democrática, se sumó al coro que pedía su renuncia al cargo, y así lo decidió la mayoría en el antiguo Congreso Nacional. CAP sí aceptó la renuncia.
Personalmente, interactúe con él como reportera de El Impulso enviada a la cobertura de la firma del Tratado Torrijos-Carter, en Panamá (1979), donde si bien ya no era presidente, fue testigo invitado especialmente por su amigo el mandatario panameño Omar Torrijos. CAP había entregado el mando a Luis Herrera Campins, con quien viajamos al istmo caribeño los periodistas que cubríamos la fuente gubernamental. La noche antes del viaje, LHC había dirigido una alocución a la nación en la que la prensa  destacó en grandes titulares sus palabras: “Recibo un país hipotecado”.
Por supuesto, apenas llegamos al hotel,  todos los periodistas venezolanos nos dirigimos a la habitación donde estaba alojado el ex presidente tachirense, a quien le cayó una avalancha de preguntas sobre el tema del endeudamiento denunciado por su sucesor.
CAP, en su habitual galantería y “pantallerismo”, me invitó a tomar un trago en su habitación en horas de la noche, lo cual, por supuesto, ignoré, pero que provocó que mis colegas dijeran que el hombre me estaba “echando los perros”, como decimos los venezolanos.
Ese fue nuestro único encuentro, porque durante su segundo mandato, no cubría ya la fuente presidencial ni tuve ocasión de participar en algún evento periodístico donde él estuviera. Murió en 2010 en la ciudad de Miami, donde se había refugiado luego de sufrir aquí el rechazo de hasta sus propios compañeros de partido.

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sábado, 21 de noviembre de 2015

La historia los reinvindicará (III de X)

Leoni el pacificador
Tampoco me correspondió hacer cobertura a Raúl Leoni como Presidente, también adeco y sucesor de Betancourt, pero es conveniente incluir algunas de sus obras, como dicen ahora los adeptos al Presidente Chávez, para conocer su “legado”:
Su gobierno se denominó de «Amplia Base», formado por la coalición de los partidos Acción Democrática, Unión Republicana Democrática (URD) y Frente Nacional Democrático (FND); no tuvo este pacto un resultado satisfactorio, pues en marzo de 1966 se retiró del gobierno el FND, partido de Arturo Uslar Pietri y en abril de 1968, el partido URD, dirigido por Jóvito Villalba. Su período presidencial es considerado como una etapa de concordia y entendimiento nacional.
Leoni llevó a cabo importantes proyectos de infraestructura, específicamente en el desarrollo de las industrias básicas de Guayana, entre ellas, la industria hidroeléctrica y siderúrgica, obra que aún perdura. Las obras principales que en éste campo se construyeron fueron: la primera etapa de la Represa del Guri y la ampliación de las centrales térmicas de La Cabrera, Las Morochas, La Fría y Punto Fijo. También se inauguraron sistemas de transmisión, interconectado y unidades diésel en todo el país. Se creó la empresa estatal CVG Siderúrgica del Orinoco C.A. (SIDOR), y se le confía la operación de la planta ya existente.
Se puso en producción la primera planta de aluminio de Guayana, Alcasa. Se amplió la planta petroquímica de Morón y se inicia la construcción de la planta petroquímica de El Tablazo.
Se construyeron 2.569 km de vías, se reconstruyeron 1.424 km, se pavimentaron 3.298 km, se repavimentaron 3.032 km y se mejoraron 1.959 km. La red nacional vial pasó de 28.198 km de longitud en 1963 a 37.511 km en 1968.
Entre las obras de infraestructura vial destacan: el Puente Internacional José Antonio Páez. La autopista estatal Valencia-Puerto Cabello y la interestatal Coche-Tejerías. Las autopistas urbanas: avenida Libertador, Maracaibo-San Francisco, El Valle-Coche, Barcelona-Puerto La Cruz-Guanta, el Distribuidor La Araña y su ramal hasta Coche. Las carreteras: Ciudad Bolívar-Ciudad Piar y Barinas-La Pedrera y los ramales viales: San Fernando de Apure-Achaguas, Upata-El Manteco, El Clavo-El Guapo y Guanta-Cumaná-Altos de Santa Fe. Entre otras varias autopistas, carreteras y vías urbanas.
Se construyeron 929 edificios con 6.512 aulas para alojar 293 mil alumnos de educación primaria y media, y en los comedores escolares se atendió un promedio de 241 mil niños diarios. La matrícula escolar pasó de 1.603.700 alumnos en 1963 a 2.082.900 en 1968.
A pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos de Betancourt y Leoni en el año de 1968 aún existía un déficit de 10.632 aulas correspondientes a escuelas que funcionaban en casas de habitación, además se deseaba eliminar el doble turno y esto aumentaría el déficit en 7.261 aulas.
Durante el periodo se construyeron 153.478 viviendas.
Se instalaron 1.183 sistemas de abastecimiento de agua para localidades de menos de 5.000 habitantes. Se beneficiaron a 665 mil personas pero con capacidad para servir a 1.4 millones, se arribó a 2.19 millones de habitantes servidos por el sistema de acueductos rurales. Se construyeron 67 sistemas de aguas servidas para beneficio de 62.579 habitantes en poblaciones de menos de 5.000 habitantes. Se construyeron o terminaron obras de acueductos urbanos en casi todas las ciudades del país.
Se pusieron en funcionamiento 4.277 camas en hospitales generales y especiales. Se pusieron en funcionamiento los siguientes centros asistenciales: Maturín, Acarigua-Araure, Cabimas, Puerto Cabello, San Felipe, El Tigre, Cantaura-Anaco, Cumaná, Carúpano y se ampliaron los siguientes: Hospital Universitario de Maracaibo, Barcelona, Maracay, Valencia, San Cristóbal, Valera, Ciudad Bolívar, Villa de Cura, Río Caribe, Cumanacoa, Tovar, Colón, Upata, Caicara del Orinoco, Quibor, Tucupita, El Vigía y Caja Vieja.
Con esto se logró disminuir la tasa de mortalidad infantil hasta 41,6 en 1968, cuando en 1958 esa tasa era de 64,4.
Se inició la construcción de grandes obras como: el Complejo Parque Central y el Metro de Caracas, que culminarían después Rafael Caldera y Luis Herrera Campins, respectivamente. Se creó la Fundación del Niño, el Instituto de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) y el Premio Rómulo Gallegos.

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

La historia los reinvindicará (II de X)

Los números no mienten
La labor de planificación del Trienio Adeco en las áreas de educación, salud, electricidad, vialidad, regadío y otras, son frutos primarios que cosechó la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez a quien erróneamente algunos atribuyen esos logros; y también la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR).
Algunos de sus logros (1959-1964):
EDUCACIÓN: se crearon 3838 planteles educativos desde el preescolar hasta el bachillerato; fueron activadas las universidades de Carabobo y Oriente y decretados el Instituto Pedagógico de Barquisimeto, la Universidad Centro-Occidental "Lisandro Alvarado" y el Instituto Politécnico de Barquisimeto.
CULTURA: fueron creados un total de 126 bibliotecas y 5 museos.
SALUD: se pusieron en servicio 34 hospitales, algunos de los cuales son: Oncológico Padre Machado, Pediátrico Elías Toro, Militar Carlos Arvelo, Universitario de Maracaibo, Ildemaro Salas, Francisco Risquez (Caracas), Psiquiátrico El Peñón; Naval Raúl Perdomo Hurtado y Luis Razetti (Barcelona). Además, se transfirieron al sector público el Pediátrico Jesús García Coello y la Maternidad Santa Ana.
AMBIENTE: fueron decretados 3 parques nacionales: Yurubí, Yacambú, y Canaima.
AGRICULTURA: se comenzó la reforma agraria en gran escala a partir de 1960 con la cual se logró afectar 1.514.200 hectáreas de tierras provenientes de latifundios para adjudicárselas a los campesinos; además la superficie bajo regadío creció en 31.400 hectáreas.
EMBALSES: se inició la construcción de once embalses, Quebrada Seca, Lagartijo, Guanapito, Las Majaguas, El Isiro, Santa Clara, Mapara, Guri -el más grande del país-, Camatagua, Clavellinos, y El Pilar, y se culminaron Pueblo Viejo y Macagua.
ELECTRICIDAD: la capacidad instalada de generación eléctrica aumentó en 987 megavatios, con lo cual se duplicó la existente hasta 1958.
AGUA: el suministro de agua potable creció en 63 millones de metros cúbicos.
AGUAS SERVIDAS: la población con este servicio se elevó en más de 500.000 habitantes.
TRANSPORTE: fueron construidos 3.274,9 kilómetros de nuevas carreteras, y asfaltados 6956 kilómetros, esta última la mayor cifra en la historia del país. Algunas obras iniciadas o concluidas fueron: las autopistas Regional del Centro (tramo Coche-La Tejerías), Valencia-Puerto Cabello, Charallave, Prados del Este y Norte-Sur (Caracas); las intercomunales Cabimas-Lagunillas, Barcelona-Puerto La Cruz y Antímano; las avenidas Libertador (Caracas) y Circunvalación Nº 1 (Maracaibo); los distribuidores El Pulpo y La Araña; los puentes María Nieves (Guárico-Apure), Simón Bolívar (Venezuela-Colombia), Rafael Urdaneta (Lago de Maracaibo), el más grande del país, La Restinga (Nueva Esparta), el primer puente sobre el Caroní y se dejó en construcción el puente Angostura; los túneles La Cabrera, Los Ocumitos y La Planicie; los aeropuertos de Barquisimeto, Cabimas y Ciudad Guayana y se dejó en construcción el aeropuerto de La Chinita en Maracaibo.
VIVIENDAS: Fueron construidas por parte del sector público un total de 33.892 viviendas y se comenzó en 1959 el Programa Nacional de Vivienda Rural, ningún gobierno antes había gestionado casas para los campesinos.

Estos datos lo transforman sin lugar a dudas en el más grande estadista de Venezuela, al menos según la matemática.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La historia los reinvindicará (I de X)

Aunque todavía es temprano, hay que comenzar a plantear la conveniencia de que sea revisado el rol jugado por los presidentes de la República durante el periodo democrático de Venezuela, pero sobre todo reivindicado, después de casi 20 años de críticas y cuestionamientos, las cuales, en su mayoría, dieron origen al “Caracazo” y al desprestigio de los partidos políticos, sus líderes, y respectivas gestiones.
Sin pretender comparar las últimas casi dos décadas de gobierno auto proclamado del Siglo XXI -¿O del siglo XIX?- los méritos obtenidos y perseguidos por esta dirigencia, palidecen ante las obras y legado de sus predecesores, ostensiblemente mayores, si bien el presidente Chávez tuvo una proyección internacional más amplia y contó con muchísimos más recursos económicos que cualquier otro en la historia.
Esta vez voy a recordar algunos hechos que me vincularon como periodista a estos líderes,  lo cual me dio la oportunidad de verlos muy de cerca y observar su accionar desde las entrañas del Palacio de Miraflores.
LA ETAPA BLANCA
“El padre de la democracia”
Debo aclarar que a Rómulo Betancourt no lo conocí en su condición de Presidente de la República, sino de ex presidente, cuando vino a Venezuela desde Suiza para asistir a la Convención de su partido, Acción Democrática, que designaría a Luis Piñerúa Ordaz  candidato presidencial, en oposición al abanderado de Copei, Luis Herrera Campins, a quien no logró derrotar en esa contienda del año 78.  
Esa actividad reporteril significaba prácticamente mis inicios en el periodismo escrito, pues había hecho mi “debut” como reportera en Radio Tiempo.
Recuerdo muy bien la expectativa generada por Betancourt entre los avezados reporteros de la fuente política, y yo, como corresponsal del diario El Impulso, debía cubrir desde mi condición de novata.
Los colegas no podían disimular su excitación por obtener las respuestas del anciano demócrata.
En El Impulso destinaron una página completa tamaño estándar a mi reseña, y no olvido el título de 8 columnas que el diario le dio: “Betancourt dice que Piñerúa no es doctor pero será Presidente”, por supuesto no me gustó, estoy segura que mi titular fue diferente, pero no lo recuerdo ahora.
En 1981 me correspondió cubrir los actos mortuorios del llamado Padre de la Democracia,  luego de la traída de sus restos mortales desde Berna a Caracas, donde se le rindieron honores, al estilo de la “IV República”.
Un repaso en frío permite apreciar que Betancourt fue un demócrata a carta cabal, un político ejemplar y fruto de ello es la creación de Acción Democrática, llamado durante mucho tiempo el “partido del pueblo” y considerado por décadas como el primer partido venezolano; un luchador desde su época juvenil-estudiantil por la defensa de los lineamientos democráticos en Venezuela y en el Continente, lo que inspiró la llamada Doctrina Betancourt.
En sus orígenes, la gente calificaba a AD como un partido comunista, pero fue evolucionando hacia la socialdemocracia y llegó a presidir  la Internacional Socialista. Tuvo excelentes cuadros técnicos y profesionales, líderes que pensaban en el país y que aportaban soluciones en las áreas para las que estaban calificados, de la talla de Leonardo Ruiz Pineda (asesinado durante la dictadura de Pérez Jiménez), y el poeta Andrés Eloy Blanco, por mencionar sólo algunos.
AD se opuso con vehemencia al gobierno del General Pérez Jiménez.
El partido blanco tuvo en Betancourt a un líder que sentó las bases de lo que sería conocido como el Pacto de Punto Fijo y que enfrentó a las guerrillas comunistas en la época de la lucha armada.
Luego de la cárcel y el destierro, es electo Presidente de la República. Su gobierno se caracterizó por la inestabilidad social y política que generaron agrupaciones de ultraizquierda, algunas de ellas tomaron las armas y se convirtieron en guerrilla urbana y rural para enfrentarlo. Resistió varios intentos de golpe de Estado, incluso un atentado en el que él sufrió serias lesiones, y perdió la vida su jefe de Casa Militar.
Su gobierno se caracterizó por una apertura a la estabilización de la democracia venezolana, la promulgación de una nueva Constitución (1961), la reforma agraria, el desarrollo de la industria petrolera en Venezuela con la creación de la Opep y el papel jugado en esa organización por su ministro Pérez Alfonzo, la fuerte inversión en el sector educativo y el cese de relaciones con gobiernos ilegítimos o dictatoriales del mundo.
Al entregar el mando, se retiró de la política partidista, se negó a la reelección y a cualquier cargo público, y se residenció en Suiza, donde vivió hasta su muerte en 1981.
El fin de su período presidencial en 1964 fue el inicio de una era de gobiernos democráticos. En la actualidad, algunos historiadores venezolanos denominan a Betancourt como el padre de la democracia venezolana.
Como Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno en 1945 se lograron muchos avances políticos, como el voto de las mujeres y los analfabetos, la elección directa del presidente de la república y el Congreso Nacional, y la reducción de la edad para el voto de 21 a 18 años, con los cuales se logró la elección del primer ciudadano con total legitimidad popular como lo fue Rómulo Gallegos en 1947.
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sábado, 14 de noviembre de 2015

Primero, Por Damas (II)

Su prima Menca
Como Primera Dama de la República en el período constitucional entre 1964 y 1969, Carmen América Fernández Alcalá de Leoni, Doña Menca de Leoni, se destacó, entre muchas otras actividades, por ser la fundadora de la Fundación Festival del Niño (1964), que después se transformó en la Fundación del Niño hasta que en el año 2008 Chávez le cambiase el nombre a Fundación “Niño Simón”.
Hay cientos de escuelas, barrios y muchas otras instituciones que llevan aún hoy nombre su nombre.





Doña Alicia
La esposa del Presidente Rafael Caldera, Alicia Antonia Pietri de Montemayor de Caldera ejerció como Primera Dama en dos oportunidades de 1969 a 1974 y de 1994 hasta 1999. Fue la fundadora del Museo de los Niños de Caracas y presidenta de la Fundación del Niño durante los períodos de gobierno de su esposo. Se reconoce su labor a favor de la niñez en el país.
El Museo de los Niños, su obra más trascendente, sigue siendo una institución de avanzada y modelo en su tipo. Del exterior continúan viniendo funcionarios de gobiernos foráneos para copiarle.




Con Blanquita, todo en familia
Blanca Rodríguez de Pérez trasciende con fuerza a la opinión pública, no sólo por ser la esposa del ex presidente Carlos Andrés Pérez, quien ejerció entre 1974-1979 y 1989-1993, ni por los dimes y diretes generados por la relación Pérez-Matos, tampoco por su gestión al frente de la Fundación del Niño o por la creación de programas como Bandesir (banco de sillas de ruedas y prótesis) entre otros, sino por la defensa de su familia y empleados, así como de La Casona misma, durante el cruento ataque perpetrado contra ese sede presidencial durante el golpe de estado del 4 de febrero de 1992.
La señora Pérez, prácticamente sin personal militar o policial de apoyo, sorteó el ataque y logró salvar la vida de muchas de las personas que allí se encontraban, entre ellos sus nietos e hija minusválida.





Betty de Herrera
Betty Urdaneta de Herrera Campíns, esposa del presidente Luis Herrera Campíns (1979-1984), profundizó el trabajo realizado por sus antecesoras, se propuso -y lo logró- crear el Instituto de Previsión del Niño. Bajo su inspiración nacieron numerosas instituciones educativas, médicas y recreacionales y la sede (edificio) de la Fundación del Niño en la Av. Andrés Bello de la ciudad de Caracas.





De primeros enchufados
A la abogada Cilia Flores, pareja del actual mandatario Nicolás Maduro, no la he tratado ni le he hecho cobertura periodística. Sólo la vi en sesiones de la Asamblea Nacional cuando era una simple diputada, durante una suplencia que hice para el diario El Carabobeño.
Fácilmente se apreciaba su extracción humilde, por su forma de actuar, por su vestimenta y comportamiento.
Lo que ha trascendido de su relación con  Nicolás Maduro es que se conocieron durante el tiempo en que Hugo Chávez estuvo en prisión por los golpes de Estado del año 1992, e iniciaron una relación de pareja. Ella asistió al TtCnel Chávez Frías durante su prisión en Yare y le prestó asistencia jurídica.
Como Primera Dama no se sabe si ha cumplido con algunas de las funciones que tradicionalmente realizaban las que la precedieron, pero sí su injerencia directa en los asuntos políticos más importantes del país, afirmándose, incluso, que en muchos de ellos tiene las última palabra.
También se conoce su afición por los viajes al exterior.
Durante su gestión como presidenta de la Asamblea Nacional fueron abundantes las denuncias sobre nepotismo en ese recinto parlamentario, y al respecto, en este portal Web se relata (http://linkis.com/www.maduradas.com/RHAkV):
“Ya se ha hablado del nepotismo dentro de la Asamblea Nacional durante la presidencia de la ahora primera dama de la República, Cilia Flores, en el que dio ‘trabajo’ a más de 40 familiares en el Parlamento, sin embargo, la sorpresa está en que dentro de esa lista se encuentra Franqui Francisco Flores, su sobrino, actualmente imputado por tráfico de drogas.”
Y citan: “Aquí ingresó mi familia y yo me siento bien orgullosa de que sean mi familia y los defenderé en esta Asamblea Nacional como trabajadores y defenderé los concursos públicos, no sólo yo, también esta Asamblea Nacional y la mayoría de los diputados y diputadas revolucionarios y revolucionarias”, afirmó en el 2008, cuando denunciaron la “influencia familiar” para pertenecer a la AN.
La denuncia de nepotismo en contra de la “primera combatiente” fue formulada el 15 de julio de 2008 por el entonces presidente de la Unión de Trabajadores y Empleados de la Asamblea Nacional, William Díaz, quien develó que Flores benefició a hermanos, primos, sobrinos, cuñados, nueras y hasta primos de sus hijos. “Estamos hablando de casi 50 cargos que concursaron, ganaron y están en la nómina del Parlamento teniendo relación directa con la presidenta de la AN”, denunciaba el sindicalista.
Esa denuncia también fue respalda por su colega Pastora Medina (Movimiento Ecológico de Venezuela), en junio de 2008, agregando que Flores ordenó de manera arbitraria e ilegal el despido de más de 46 trabajadores en supuesto favor de sus familiares.
Algunos de esos familiares y allegados han seguido a Flores en su periplo a la Procuraduría General de la República y a la oficina de la Presidencia. Un hijo y un sobrino, Walter Gavidia Flores e Irving Molina Flores, son jueces de la República. Un sobrino, Carlos Erick Malpica Flores, es el Tesorero Nacional y ejecutivo, además, de Pdvsa, la petrolera estatal que produce la mayor parte de los ingresos en divisas al país, según ABC/Wall Street Journal/DPA/El País.
Flores no sólo pasó a formar parte de los récords históricos por su enchufe familiar, también por ser la primera mujer en arribar a la Presidencia del Poder Legislativo. Inicialmente lo hizo para completar el periodo que dejó vacante su ahora esposo, Nicolás Maduro, cuando fue llamado por el fallecido Hugo Chávez para formar parte de su gabinete. Luego de completar el periodo, Flores fue reelecta hasta en cuatro oportunidades más.
Durante su administración en el Parlamento, la esposa del actual Primer Mandatario restringió el histórico trabajo de los medios de comunicación social en ese recinto: “cerró la sala de prensa, ordenó la expulsión de cámaras de televisión del Hemiciclo e impidió el acceso a los debates de la Comisión de Contraloría”. (SIC)

Primero, Por Damas (I)

Empecemos el recuento con las M U J E R E S, y no por aquello tan trillado de “las damas primero” sino porque se trata de una figura que en Venezuela llegó a ser una referencia y desde hace unos años se encuentra en fase de extinción: la Primera Dama de la República.
De inicio, me referiré a las Primeras Damas que no conocí personalmente como a Doña Menca de Leoni, esposa del expresidente Raúl Leoni –ambos fallecidos-, y Doña Blanca Rodríguez de Pérez, esposa del expresidente Carlos Andrés Pérez (QEPD), las dos, ejemplos clásicos de lo que representan esas figuras femeninas y de lo que aportaron al país, especialmente a la familia venezolana, y lo mucho que sumaron a la gestión de sus cónyuges.
Mucho más que de “simple adorno”, lo que aportaban en su gestión estas mujeres se trató de resultados concretos en los ámbitos social, familiar, educativo, cultural, y muchos otros.
Su residencia familiar era La Casona -casa destinada por el Estado como hogar de la familia presidencial, el cual hasta hace una década, aproximadamente, transmitía una imagen al país de sentimiento hogareño, respeto a principios y valores, recato y ceñimiento a las buenas costumbres.
En la actualidad viven allí familiares del ex presidente Chávez, aunque la familia gobernante es la Maduro-Flores.
Pero las Primeras Damas también ejercían sus funciones desde una institución creada en la época democrática del país llamada la Fundación del Niño (1964).
En algunas ocasiones, estas señoras viajaban en giras presidenciales al exterior con sus esposos, y hasta que CAP compró el primer avión presidencial trasatlántico –el cual fue utilizado durante 26 años y bautizado después por el Presidente Chávez como el “camastrón” con lo cual justificó la adquisición de una nave nueva, conocida popularmente como “chupa dólares” por su elevado costo-, estas damas compraban sus boletos a las líneas aéreas privadas.
Algo las caracterizó a todas: su discreción, bajo perfil -como decimos los periodistas-, poco dadas a la vida social y sí muy inclinadas al quehacer hogareño y familiar. Todas provenían de familias clase media acomodada y con estudios –si no universitarios, por lo menos bachillerato-, su vestimenta era muy sobria; sus hijos y nietos, en su gran mayoría, son profesionales universitarios.
Blanca Ibáñez tiene un origen más humilde, conoció a Lusinchi cuando ella se desempeñaba como secretaria en la fracción parlamentaria de Acción Democrática. Por supuesto, muchos dirán, bueno y Lusinchi con Blanca Ibáñez ¿qué tipo de pareja presidencial era? ¿Era “Blanquita”, como sus allegados la llamaban, la Primera Dama? ¿Ejercía como tal? La respuesta es ¡Sí, y de qué manera! A mi entender, era la verdadera mano dura de ese gobierno, la que realmente decidía. Sus enfrentamientos con  Doña Gladys Castillo –primera esposa de Lusinchi- fueron de antología.
En el caso de Cecilia Matos, pareja de Pérez desde varias décadas atrás y con quien tuvo descendencia, la situación fue complicada, a pesar de que se trató de mantener la figura de la señora Matos poco expuesta.
La muerte de Pérez y cómo y dónde se realizaría su sepelio -ya que desde varios años atrás convivía en Miami, Estados Unidos con la señora Matos y las hijas de ambos, prendió una disputa de tal magnitud que un juez en Miami ordenó conservar en una cava de una funeraria de allá el cadáver de Pérez mientras se dirimía la situación, que fue favorable a la solicitud de Doña Blanquita y sus hijas para que el sepelio se efectuase en Caracas. Poco después falleció la señora Matos.
Doña Menca y Raúl, así como Blanca Rodríguez y Carlos Andrés Pérez, eran primos.
Todo esto no restó importancia a la figura de la Primera Dama que de  forma abierta o de bajo perfil, imperó en Venezuela hasta hace unos 10 años, cuando el Presidente Chávez se divorció de María Isabel Rodríguez, quien, sin embargo, no llegó a desarrollarse como una Primera Dama tradicional. María Gabriela Chávez Colmenarez, hija de éste, lo acompañó en sus viajes oficiales al exterior desde 2004 hasta el momento de su muerte.
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Su prima Menca (II)

viernes, 13 de noviembre de 2015

De cómo y por qué

Los periodistas solemos creer que en algunas ocasiones estamos rozando la historia. Eso nos reviste de egocentrismo, mal aceptado por muchos de los que nos rodean. Y es que solemos conocer de cerca a personas y personajes que en determinados momentos son estrellas fulgurantes en el acontecer nacional -o internacional-, muchas desaparecen sin dejar huellas, otras quedan, y pasan a ocupar un lugar en la historia; resultan conocidas para los espectadores y la opinión pública a través de los medios de comunicación social, con los periodistas de por medio, como puente.
Son esas vivencias, relatadas de memoria -porque para la época en que muchas ocurrieron no existía esa herramienta mágica-maravillosa-poderosa que es Internet-, las que quiero compartir en este Blog, pues aunque son relativamente recientes, están quedando olvidadas, desapareciendo de la memoria colectiva de los venezolanos, deformadas muchas de ellas de su verdadera esencia, distorsionadas.
Espero me acompañen en este propósito de recordar y narrar, y pueden estar seguros que esos recuerdos de vida estarán revestidos de la más estricta objetividad -aunque mis colegas chavistas tengan ahora una opinión distinta del concepto-; yo seguiré fiel a la visión que adquirí en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, nutrida por mis profesores marxistas y no marxistas, y sobre todo, basada en mi largo y modesto ejercicio profesional.

Mi opinión no es acomodaticia, no la ha hecho, ni la hará cambiar ninguna influencia político-ideológica.