Huayra,
La Guayra o La Guaira
Territorio
privilegiado
Pero malquerido
A raíz de la
sanción de la Ley por parte del Congreso Nacional el 28 de mayo de 1998, que creó primero el Territorio Federal José
María Vargas y luego el estado, surgió en la región un debate adicional sobre
cuál debería ser su nombre: Huaira, proveniente del lenguaje Quechua; La
Guayra, como lo usaban los españoles y aun muchas personas prefieren usar este
vocablo, o La Guaira, como se utiliza oficialmente.
Sobre el
debate entre Huaira, La Guayra y La Guaira, el Cronista de la Ciudad, Jesús
Cumare, quien nos recibió en su oficina de La Guipuzcoana en septiembre de
2015, y quien ha investigado largamente sobre el tema, dice tener una tesis que
espera poder comprobar en breve: cree que el vocablo Huaira es aborigen, de
origen quechua, tanto es así que en la región, exactamente en el sector Mare
Abajo se han descubierto restos cerámicos de influencia quechua. Aclara que no son de influencia caribana, y
que este origen se debe al intercambio cultural existente para la época entre
los pueblos aborígenes con acceso al mar Caribe.
Relata que
las tribus peruanas precolombinas usaban unos hornos que se atizaban con la
brisa para fundir metales los cuales llamaban huaira. Su teoría es que:
Antes de la llegada de los españoles entre esos pueblos
se daba un importante intercambio cultural, no sólo con Perú sino con otros
aborígenes navegantes que surcaban el mar libremente, ellos conocían las rutas
marítimas, se guiaban por las estrellas. Esto lo aprendieron después los
españoles. Es posible que en ese intercambio cultural aquí, en los cerros de La
Guaira, se hayan utilizado esos hornos, Huaira. No lo he podido demostrar
todavía, pero lo voy a hacer.
En su
opinión, es indistinto usar cualquiera de los tres términos porque nuestras
comunidades aborígenes no desarrollaron un sistema escritural, por tanto, de
ellos sólo tenemos el fonema, y el fonema Huaira es igual con H, con W o con G,
porque el sonido es el mismo:
Lo demás es como lo escribían los españoles, en esa
época el Castellano no tenía reglas de ortografía, cómo se escribe es lo de
menos, por supuesto, está descartado con W y con J, porque ninguna de esas
letras existían en el castellano de la época.
Quienes se
inclinaban por respetar las tradiciones indígenas defendían el vocablo quechua,
otros La Guayra; pero quienes apoyaban el nombre Vargas, inspirado en José
María Vargas, médico venezolano oriundo de la ciudad y quien entre 1835 y 1836
ocupara la presidencia de la República, triunfaron finalmente; se respaldaban
en la trayectoria del sabio, cuyo nombre daría lustre a cualquier región del
país.
Vargas es
así el nombre del estado aceptado por casi todos los habitantes, y sólo
adversado por muy pocas personas, señaladas por cierto, de parcialidad
ideológica.
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